
Mark Cavendish© Presse Sports
Alessandro Petacchi© Presse Sports
Thor Hushovd© Presse Sports
Este año se introduce una modificación importante en el baremo de la clasificación individual por puntos para designar al ganador del maillot verde: en vez de los tradicionales dos o tres sprints intermedios que recompensan con puntos a los tres primeros corredores que atraviesan las líneas marcadas con el distintivo PMU a lo largo de la carrera, ahora solo habrá uno y puntuarán los 15 primeros corredores. En esta ocasión, no serán puntos insignificantes sino el equivalente (20, 17, 15, etc.) de los puntos otorgados en la llegada de cada etapa de alta montaña o contrarreloj individual.
¿Cuál es el baremo?
A diferencia de las otras grandes vueltas (Giro, Vuelta), en las que se otorga un número de puntos equivalentes en todas las etapas, abriendo la clasificación de puntos a todo tipo de corredores (escaladores, sprinters, combativos), históricamente el Tour de Francia ha reservado esta clasificación a los velocistas como demuestra el reciente palmarés (Erik Zabel en seis ocasiones, de 1996 a 2001, Robbie McEwen en 2002, 2004 y 2006, Baden Cooke en 2003, Thor Hushovd en 2005 y 2009, Tom Boonen en 2007, Óscar Freire en 2008 y Alessandro Petacchi en 2010). Sin embargo, parece algo incoherente que Mark Cavendish haya ganado quince etapas en las últimas tres ediciones sin haber podido vestir el maillot verde en París, de ahí la interpretación, algo simplista de que este cambio en el cálculo va destinado a favorecer al corredor británico. ¡No está en absoluto garantizado!
El baremo de la clasificación por puntos es el siguiente. En las etapas llanas se otorgan 45 puntos, luego 35, 30, 26, 22, 20, etc. a los primeros quince corredores clasificados. En las etapas consideradas accidentadas se otorgan 30, 25, 22, 19, 17, etc. y en las etapas de alta montaña, así como en la contrarreloj individual de Grenoble 20, 17, 15, 13, 11, etc. En el único sprint intermedio cotidiano se otorga un número comparable de puntos: 20, 17, 15, 13,11, etc. hasta 1 punto para el decimoquinto corredor clasificado.
¿Cómo puede influir sobre la carrera?
Los sprinters tendrán a lo mejor que realizar dos esfuerzos importantes durante la misma etapa, en vez de uno, lo que implica la preparación de un sprint intermedio como si fuera un sprint final, con los trenes en marcha para acompañar al líder y colocarlo en la posición ideal para eliminar a la competencia.
Dos escenarios son posibles: o bien los equipos de los velocistas pueden impedir totalmente que se produzcan fugas antes del sprint intermedio o bien se organizan para intentar conseguir el máximo número de puntos posibles. Por ejemplo, si se escapan tres corredores, Cavendish, Petacchi y los otros se van a matar por conseguir los 13 puntos del 4º puesto en vez de conservar todas sus fuerzas para el sprint final como antes.
Por lo tanto, los sprinters que solo sean capaces de realizar un gran esfuerzo de este tipo en una misma jornada, verán cómo flaquean a la hora de disputar la victoria, similar al principio de las carreras de amateurs, en las que los entrenadores explican a los alumnos que no es posible ganar las bonificaciones y la carrera.
Hushovd favorito… ¡pero este año no va a por este maillot!
Muchos periodistas especializados consideran que Thor Hushovd podría ganar un tercer maillot verde en París, porque es un ejemplo claro de un sprinter que es a la vez capaz de escaparse para hacerse con puntos en un sprint intermedio en una etapa de montaña, como hizo ya en 2009. Sin embargo, el corredor nos previene: “El maillot verde no es en absoluto mi objetivo este año, porque me encargaré de colocar a Tyler Farrar en los sprints”. El campeón del mundo ya no es lo suficientemente rápido como para rivalizar contra Cavendish en llano e intentará hacerse con una etapa con una llegada en subida (Mont des Alouettes, Mûr-de-Bretagne, Lisieux), como en 2008 en St-Brieuc y en 2009 en Barcelona. Por lo tanto en llegadas más clásicas, estará al servicio de Farrar, uno de los pocos capaces de ganar a Cavendish en este terreno, como se pudo ver en la Vuelta el año pasado.
De hecho, el cambio de baremo y la configuración de las llegadas en la primera semana favorece más bien a un corredor como Philippe Gilbert capaz de ganar hasta cinco etapas de las ocho primeras jornadas e ir arañando puntos en los sprints intermedios a lo largo de las tres semanas. Temporalmente, el maillot verde puede que también lo luzca un corredor combativo que consiga escaparse varias veces durante la primera semana centrándose tan solo en el sprint intermedio, porque los finales de etapa son suficientemente variados para que los puntos que se otorgan en la meta se repartan entre diferentes sprinters.
¡Cuidado con la sustracción de puntos!
Un elemento del reglamento de la clasificación por puntos que no ha cambiado desde su introducción el año pasado: un corredor que llega fuera de los tiempos establecidos pero que sea rescatado por el colegio de comisarios, por ejemplo si hay un grupetto importante retrasado durante una etapa de montaña, podrá perder de sus puntos sumados el equivalente de los puntos atribuidos al ganador de la etapa en cuestión. En otras palabras, el Tour de Francia se vuelve más duro para los sprinters y el maillot verde se le puede escapar a un corredor que haya ganado cinco o seis etapas. Ahora, hay más probabilidades que nunca de que lo gane un corredor rápido, pero no necesariamente catalogado como velocista puro.
Andy Schleck© Presse Sports
Andy Schleck, segundo, después de Alberto Contador en 2010, por 39 segundos en la clasificación general final, se perfila como el principal rival del vigente campeón. Aunque se niega a reducir la carrera a este duelo anunciado, el líder de Leopard-Trek repasa las claves de su progresión que le permiten aspirar a ganar este año.
Aún no ha empezado la batalla en la carretera, pero desde hace tiempo se ha iniciado el pulso y las comparaciones de fortalezas y flaquezas de Andy Schleck y Alberto Contador. El luxemburgués parece gozar de mayor popularidad entre el público internacional, algo que destaca al inicio de su análisis. “Contar con el apoyo del público es una motivación adicional”, explica al inicio de la conferencia de prensa organizada por la mañana en Herbiers. El tres veces campeón del maillot blanco subraya también la importancia de haber cambiado de equipo desde el año pasado: “Es una aventura extraordinaria la que vivimos desde el inicio de la temporada. Y nos presentamos al Tour de Francia con un equipo más listo que nunca. No puedo decir realmente que los años anteriores fuera un auténtico líder, era joven; ahora no vengo a por el maillot blanco. También me encuentro más tranquilo para abordar la carrera”. La temperatura podrá ser decisiva, pero los datos técnicos también se han diseccionado, así como la incidencia del recorrido. “Es verdad que hay pocos kilómetros de contrarreloj, lo que más bien me favorece. Pero sabemos que a Alberto no se le da nada mal la montaña, ¡como hemos visto tanto en el Tour como en el Giro!”, relativiza Andy, que desvela parte de la estrategia frente a la posible flaqueza en la crono: “Nos hemos entrenado mucho este año en este sentido y tengo que perder el menos tiempo posible en la contrarreloj final. Sin embargo, para ganar el Tour, cuento ante todo con mis fuerzas y sé que será en las subidas donde voy a poder marcar la diferencia. Espero que se haya decidido ya el Tour antes de la crono”.
La caza y captura de los segundos empezará el domingo con la contrarreloj por equipos, etapa en la que Leopard-Trek cuenta con bazas importantes como Fabian Cancellara o Maxime Monfort. “Si nos fijamos en el equipo, las cosas están a nuestro favor y espero que podamos sacar algo de tiempo a nuestros rivales. Sin embargo, no creo que se consiga sacar mucha diferencia en esta etapa”, aventura Andy. Por último, el benjamín de los Schleck destaca también el papel que puede desempeñar su hermano, que tuvo que dejar prematuramente la carrera el año pasado debido a una caída: “Al llegar a la montaña, el año pasado, estaba solo con Alberto. No digo tampoco que hubiera ganado si Franck hubiera seguido, pero habría sido otra carrera y los dos juntos hubiéramos tenido otras opciones. Tal vez esa sea nuestra baza principal.”
Pascal Lino© Presse Sports
Jean-François Bernard© Presse Sports
Stéphane Heulot© Presse Sports
David Zabriskie© Presse Sports
La vida “en amarillo” arranca en el podio, al término de una etapa, cuando el nuevo líder de la clasificación general se enfunda el Maillot Amarillo protocolario, con la cremallera a la espalda. Por la noche, recibe un juego de maillots de su talla con el logo de su equipo, que podrá lucir el día siguiente. Al final del Tour, independientemente de que haya lucido el amarillo una única etapa o se haya proclamado vencedor de la carrera, entre 10 y 30 maillots adicionales le serán entregados a su equipo. De ahí que se imponga la siguiente pregunta : “¿qué ha hecho usted con su Maillot Amarillo?”.
Pascal Lino, portador del Maillot Amarillo durante 9 etapas con motivo del Tour de 1992, antes de finalizar 5º en la clasificación general final.
“He conservado varios pero no los he expuesto en casa. Recientemente, sin embargo, visité la antigua fábrica de bicicletas de la casa Gitane en Machecoul y vi uno de mis maillots enmarcado y colgado en la pared, al lado de una bicicleta que perteneció en su día a Bernard Hinault.”
Phil Anderson, primer corredor no-europeo en enfundarse un Maillot Amarillo al término de la 5ª etapa del Tour de 1981, y vencedor de la clasificación general durante 9 días en la edición de 1982.
“En Melbourne, tenemos un museo del deporte y en varios días se celebrará una ceremonia a modo de tributo al Maillot Amarillo que logré conquistar en 1981, hace ya treinta años. Así que lo voy a desempolvar para exponerlo en el museo.”
Stéphane Heulot portador del Maillot Amarillo durante dos etapas en el Tour de 1996, cuando lucía los colores del equipo GAN.
“Buena pregunta. No sé muy bien dónde están. Sólo sé que hay uno colgado en el centro de formación de mi equipo (Saur-Sojasun), que fue también sede del que fuera mi club de fans.”
Bernard Hinault, quíntuple vencedor del Tour de Francia, se enfundó el Maillot Amarillo durante un total de 74 días.
“Los conservo en mi garaje, debo de tener unos treinta… He prestado bastantes y con frecuencia no me los devuelven. Incluso vi uno en venta en una página de Internet. ¡Así que he decidido que se acabaron los préstamos!”
Bradley McGee, portador del Maillot Amarillo durante tres días tras adjudicarse el prólogo del Tour 2003.
“Mi maillot lo enmarcó mi hermano y ahora está en casa de mis padres, encima de la cama de la habitación de invitados. Un día lo recuperaré para colgarlo en una nueva casa.”
Laurent Desbiens, portador del Maillot Amarillo durante dos días al término de la 8ª etapa del Tour de 1998.
“Lo tengo enmarcado en mi balcón. Le tengo mucho cariño, así que lo cuido mucho. Es el que llevé durante la 9ª etapa del Tour de 98 tras conquistarlo la víspera. Al lado del Maillot Amarillo, tengo también enmarcado el maillot al mejor escalador, que logré en 1993 al final de la etapa que recorría el Mûr de Bretagne. Además, tengo un Maillot Amarillo en casa de mis padres y otro en casa de mi madrina.”
Jean-Francois Bernard, portador del Maillot Amarillo durante una etapa después de su victoria en Mont Ventoux en 1997.
“En estos momentos, mi Maillot Amarillo se encuentra enmarcado, pero sin colgar, en algún lugar de mi despacho. De vez en cuanto, lo paseo de aquí para allá. Me lo piden a menudo para exposiciones y actos y lo presto con mucho gusto.”
Jacky Durand, portador del Maillot Amarillo una etapa después de haberse alzado con el prólogo del Tour de 1995.
“Ni idea. Supongo que estará en una maleta con el resto de maillots de la época. Un día me dije que montaría un pequeño museo en casa con los maillots pero lo cierto es que a día de hoy no hay nada en mi casa que recuerde a mi pasado ciclista.”
Jean-René Bernaudeau, portador del Maillot Amarillo durante una jornada tras la primera etapa del Tour de 1979.
“No soy muy dado a conservar las cosas. Y mucho menos a mostrar el Maillot Amarillo en casa. Eso sí, regalé uno al Museo de la Bicicleta de Luc-sur-Boulogne.”
David Zabriskie, portador del Maillot Amarillo durante tres días tras adjudicarse la contrarreloj inaugural del Tour de Francia de 2005 (19 km, en Noirmoutier) como corredor del equipo CSC.
"Está en algún sitio en mi trastero, en una vieja caja de cartón. Me he mudado tantas veces durante los últimos años, entre Utah y California, que nunca he tenido la ocasión de desempolvarlo.”
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De todos los deportes individuales, el ciclismo es claramente el que cuenta con la mayor dimensión colectiva. La clasificación por equipos, un desafío discreto a primera vista, se vuelve a encontrar en el centro de numerosas estrategias. Ahondamos en la cuestión…
El honor del podio en los Campos Elíseos
Es raro que al tomar la salida del Tour de Francia los equipos se fijen como objetivo ganar esta clasificación adjunta, puesto que claramente codician ante todo el maillot amarillo de la clasificación individual. Sin embargo, se les abre el apetito cuando ven que están bien clasificados después de superar algunas de las dificultades del recorrido. El año pasado, RadioSchack se alzó vencedor sucediendo a los ganadores de las últimas diez ediciones: Kelme (2000-2001), ONCE (2002), CSC (2003), T-Mobile (2004, 2005, 2006), Discovery Channel (2007), CSC-Saxo Bank (2008) y Astana (2009).
Lance Armstrong, que sufrió dos caídas durante la octava etapa con meta en la estación de Rousses en Morzine-Avoriaz, encontró en la clasificación por equipos una fuente de motivación para reemplazar a su objetivo inicial. Puesto que participaba en su último Tour de Francia, quería salir por la puerta grande aunque solo fuera subiendo al podio final en los Campos Elíseos y recibir la aclamación del público ganando esta categoría.
Antes de recibir los honores en la avenida más famosa del mundo, los líderes de la clasificación por equipos lucen cada día un dorsal amarillo, introducido en 2006. Hasta 1990, la organización del Tour de Francia entregaba gorras amarillas, que se hicieron populares gracias a Bernard Hinault que otorgó un nuevo glamour a esta clasificación al ganarla con La Vie Claire en 1985 y 1986. En los años 70-80 también existía una clasificación por equipos por puntos, que se abandonó para evitar confusiones.
Influye sobre el transcurso de la carrera
La clasificación por equipos se establece sumando los tres mejores tiempos individuales de cada equipo en cada etapa. Por esta razón, las formaciones que desean ganar tienen que asegurarse de contar con hombres en las fugas en las llamadas etapas de transición y, en ocasiones, los corredores están muy pendientes los unos de los otros, lo que puede tener consecuencias muy positivas, como durante la décima etapa del Tour 2010, entre Chambéry y Gap: Sergio Paulinho, enviado por Armstrong a integrar un grupo de fugados, no dejó el más mínimo margen de maniobra a Vassil Kiryienka, perteneciente a Caisse d’Epargne, que en ese momento sacaba 31 segundos a RadioSchack en la clasificación por equipos. Los dos hombres se siguieron mutuamente hasta tal punto que dejaron atrás al resto de los fugados, disputándose entre sí la victoria de etapa, que finalmente se llevó el portugués.
Armstrong, afectado por las caídas, hizo trabajar a su vieja guardia, Andreas Klöden, Levi Leipheimer y Chris Horner, para asegurarse de que obtuvieran mejores tiempos que sus rivales españoles en las etapas difíciles, hasta que volvió a retomar fuerzas y se escapó en Aubisque, con Horner, y otros dos corredores de Caisse d’Epargne: Rubén Plaza y Christophe Moreau. Esta táctica le permitió al campeón norteamericano soñar con una victoria de etapa, aunque al final los franceses Pierrick Frédigo y Sandy Casar fueron más rápidos en el sprint final.
En ocasiones, la clasificación por equipos dicta la conducta de los protagonistas en las últimas etapas y evita que un corredor pueda escalar puestos en la clasificación individual: se puede ver a los líderes de la clasificación por equipos correr detrás de los fugados para reducir la distancia y acabar con cualquier ofensiva, incluso si no afecta a esta clasificación, debido a la divergencia de intereses.
El ciclismo es un deporte colectivo
Aunque a menudo se considera un deporte individual, porque las hazañas más legendarias se vinculan a la imagen de un solo hombre o a un duelo, en esencia el ciclismo es colectivo. El rendimiento del corredor se debe en primer lugar a la estructura en la que se encuentra, en la que el entrenamiento y la logística desempeñan un papel primordial. Además, se ve respaldado por sus compañeros de equipo cuyo papel es colocar a su líder en el puesto más alto. Dejando de lado algunas excepciones como la de Greg LeMond que ganó el Tour de Francia de 1989 con un equipo (ADR) de baja calidad – solo otros dos compañeros de equipo llegaron a París – un vencedor del Tour de Francia normalmente está bien acompañado. La clasificación por equipos, aunque muchas formaciones la dejen de lado, por gusto o por no tener elección, al contar con otras prioridades, permite destacar sistemáticamente a equipos de gran valor, convirtiéndola en un argumento tangible a la hora de extraer balance.
Puede cualificar a un equipo para el Tour de Francia siguiente
La clasificación por equipos del Tour de Francia actual otorga honores y un premio (2.800 euros por etapa para el mejor equipo del día, 50.000 euros al equipo que se alce ganador de la clasificación general, para un total de 176.000 euros distribuidos en 21 días), pero también otorga puntos en el sistema de evaluación deportiva instaurado a finales de 2010 por la Unión Ciclista Internacional, para establecer una jerarquía de equipos de cara a la temporada siguiente.
Las clasificaciones por equipos de las carreras más importantes se tendrán en cuenta, entre otros criterios, para determinar a los 18 equipos a los que la UCI otorgarán la categoría de Pro Teams y que tendrán acceso de facto a las pruebas del World Tour, por lo tanto al Tour de Francia. Por lo tanto, a las formaciones que compiten por ganar les interesa conseguir el máximo número posible de puntos en esta clasificación considerada secundaria, pero que al final resulta fundamental en el funcionamiento del deporte ciclista.
En Asia, ¡es más importante que la clasificación individual!
El deporte ciclista, cada vez más internacional, no se percibe exactamente de la misma forma en todos los continentes. En Asia, continente al que los expertos auguran un brillante futuro, la clasificación por equipos es el objetivo más importante. Para los iraníes, al frente de la clasificación evolutiva del Asia Tour, la participación en una carrera de etapas les obliga a dar prioridad a la clasificación por equipos. Es lo que les permite promover sus resultados a ojos de sus compatriotas. Así que, en ocasiones, descuidan la clasificación individual, lo que confunde a ciertos equipos europeos que participan en pruebas asiáticas. El desarrollo internacional del ciclismo también pasa por seducir a chinos, indios, etc., que no tienen la misma cultura deportiva que los originarios de los denominados países tradicionales del ciclismo.
Con 12 millones de visitas únicas para la edición 2010, la página Web oficial de la carrera reúne a internautas ávidos de información. Ahora los contenidos principales del portal han sido adaptados para un máximo de soportes. El Tour de Francia está accesible a través de móviles, tabletas gráficas y redes sociales, entre otros.
El directo a través de video streaming en Francia
En www.letour.fr, los internautas pueden encontrar cada día las características detalladas del recorrido, un seguimiento en directo de la carrera a través de breves noticias, así como las clasificaciones completas, entrevistas con los actores principales, un video resumen, así como una galería de fotos. Además, este año, en Francia, los internautas puede acceder también al directo de France Télévisions en streaming sin tener que salir de la página Web.
Novedad 2011: www.lacaravanepublicitaire.com
Al igual que los espectadores que acuden numerosos al pie de carretera, los seguidores vía Internet también tendrán ocasión de empaparse del ambiente de la caravana publicitaria a través de la nueva página Web www.lacaravanepublicitaire.com. Todos los días se podrá acceder a fotografías y videos y se propondrán concursos organizados por los socios del Tour en los que se pueden ganar múltiples premios.
Una aplicación para el iPad
El Tour ahora viaja en bolsillos y mochilas. Se ha desarrollado una aplicación que retoma los contenidos esenciales de la página Web para iPhone, móviles Android y ahora también para los iPad. Se puede descargar gratuitamente en el App Store y en Android Market.
Dentro de poco 400.000 fans en Facebook
Antes de cumplir su primer aniversario, la página oficial del Tour en Facebook cuenta ya con cerca de 400.000 seguidores que pueden acceder durante la carrera a galerías de fotos, videos e informaciones “entre bambalinas”. Este año, también estará presente en Twitter donde se publicarán en breve noticias de última hora sobre la evolución de la carrera.
Más juegos
Con el Tour de Francia virtual, disponible para PC y Mac, el jugador empieza creando su equipo y definiendo una estrategia para alcanzar su objetivo (maillot amarillo, victorias de etapa, maillot de la montaña, etc.). El juego evoluciona en base a los logros de los campeones, por lo que el jugador tendrá que ir introduciendo cambios todos los días. .
Este año el Tour llega a las consolas X-Box y PS3. En el juego, se controla la carrera de un ciclista a lo largo de las 21 etapas, para lo que habrá que repartir fuerzas, elaborar una estrategia y establecer alianzas para llegar a la meta final en París.
En el App Store también se puede descargar gratuitamente un juego para móviles.
Djamolidine Abdoujaparov© Presse Sports
Lucho Herrera© Presse Sports
Robert Hunter© Presse Sports
Greg LeMond© Presse Sports
Robbie McEwen© Presse Sports
El fenómeno de la globalización es internacional. El ciclismo, y en particular el Tour de Francia, se lo ha tomado con calma, pero desde principios de los años 80 la prueba se internacionaliza cada vez más. La Grande Boucle ha “salido” de las fronteras de la vieja Europa y atrae cada vez a más representantes de los otros 4 continentes. Emulando a Phil Anderson, el primer no europeo en lucir el maillot amarillo y ganar una etapa, los campeones de Asia, Oceanía, América y África cada vez están más presentes en la contienda.
En 1903, en la inauguración del Tour, 84 esclavos de la carretera entraban en la historia. Entre ellos 75 franceses y tan solo 9 corredores extranjeros (provenientes de Suiza, Alemania y Bélgica). El Tour antes de la guerra se disputaba entre miembros del antiguo continente, aunque en 1912 participó un cierto Ali Neffati, proveniente de Túnez, pese a lucir los colores de Francia. Sin embargo, no consiguió llegar a la meta final en las dos ediciones en las que tomó la salida.
Llega la edición de 1914. En la salida: Don Kirkham e Ivor Munro, dos caballeros del Imperio británico, provenientes de la lejana Australia. Además, de ser los primeros representantes de Oceanía, consiguen finalizar la carrera con unos loables 17º y 20º puestos. Munro aprovecha además su paso por Europa para disputar Milán-San Remo y París Tours, terminando en ambas carreras entre los 30 primeros.
En el período de entre guerras, llega el primer japonés a la ronda gala. El valiente Kisso Kawamura, primer asiático en el Tour, estará presente en la salida de la edición de 1926 y volverá a probar suerte un año más tarde, obligado en cada ocasión a abandonar en la primera etapa. Australia, contagiada por el entusiasmo vuelve con fuerza en 1928 con un equipo “100% Aussie” compuesto por cuatro representantes. Tres de ellos llegarán a la meta final.
Se escribe una nueva página en la historia en 1935 con la presencia del primer corredor proveniente de Sudamérica. El argentino Emiliano Álvarez abandonará después de 12 etapas, pero volverá al año siguiente para terminar el Tour en 24ª posición.
Pese a que África aún no se había emancipado, a principios de los años 50 los representantes del Magreb destacan en el Tour. En la edición de 1950, el marroquí Custodio Dos Reis y el argelino Marcel Molines, pertenecientes ambos al equipo del Norte de África, se convierten en los primeros ganadores de etapa originarios de África, con el éxito cosechado en Perpiñán por Molines y dos días más tarde por Dos Reis en Toulon.
Sin embargo, oficialmente se tendrá que esperar treinta años más para ver ganar a un no Europeo en el Tour. En el Tour de 1981, tan solo figuraban dos corredores “venidos de lejos”, el estadounidense Jonathan Boyer y un cierto Phil Anderson. El Australiano, recién llegado de Melbourne, y que había pasado como amateur por ACBB, sorprende al mundo luciendo el maillot amarillo de líder en 1981, en los Pirineos, durante una jornada. Repetirá la hazaña el año siguiente, ganando la 2ª etapa en Nancy, la primera vez para un corredor de las antípodas, y vistiendo el maillot amarillo durante 8 jornadas.
Desde entonces, el Tour se ha dotado de una nueva dimensión. Empiezan a acudir numerosos corredores de “otros” continentes. En 1984, eran 19 en la salida, entre ellos 15 colombianos, los escaladores de moda en aquella época. Además, ese mismo año, Lucho Herrera introduce a Colombia y a Sudamérica en el palmarés del Tour al ganar la etapa de Alpe d’Huez. “El jardinerito de Fusagasugá”, su apodo, se llevará en dos ocasiones el premio de la montaña (en 1985 y 1987), sumando además dos victorias adicionales de etapa.
Prosigue la globalización con 46 no europeos presentes en la salida del Tour de 1986. Entre ellos figura el joven Greg LeMond, un corredor californiano que tres semanas más tarde se convertirá en el primer norteamericano en ganar el Tour. Estados Unidos sigue siendo el único país no europeo que ha ganado la Grande Boucle (10 veces gracias a las 3 victorias de LeMond y las 7 de Armstrong).
Asia tampoco se queda atrás en resultados. Los países de la antigua Unión Soviética también han gozado de sus momentos de gloria con el sprinter uzbeco Djamolidine Abdoujaparov (9 victorias de etapa), primer ganador asiático de una etapa en 1991 y el kazajo Alexandre Vinokourov (4 victorias de etapa). Más recientemente, el año 2007 entra en la historia del Tour con la primera victoria de un africano, el sprinter sudafricano Robert Hunter, que gana en Montpellier, frente al suizo Fabian Cancellara y el brasileño Murilo Fischer, otro ejemplo más de la internacionalización del ciclismo. Siguiendo la lejana estela de Phil Anderson, Cadel Evans se clasifica dos veces segundo, perdiendo el título de 2007 por tal solo 23’’ frente a Contador (y por 58’’ frente a Sastre en 2008).
En año pasado, 27 corredores de otros continentes estuvieron presentes en la salida del Tour de Francia (4 de Asia, 1 de África, 11 de Oceanía, 11 de América).
Evolución de la presencia no europea en el Tour desde los 80:
0 en 1980 / 3 en 1982 / 13 en 1983 (10 colombianos) / 19 en 1984 (15 colombianos) / 16 en 1985 / 41 en 1986 (26 colombianos) / 32 en 1987 / 20 en 1988 / 24 en 1989 / 27 en 1990 / 22 en 1991 / 22 en 1992 / 13 en 1993 / 19 en 1994 / 14 en 1995 / 14 en 1996 / 16 en 1997 / 14 en 1998 / 16 en 1999 / 14 en 2000 / 18 en 2001 / 20 en 2002 / 19 en 2003 / 20 en 2004 / 27 en 2005 / 19 en 2006 / 21 en 2007 / 21 en 2008 / 21 en 2009 / 27 en 2010
Las victorias de los no europeos en el Tour:
10 victorias en el Tour:
Lance Armstrong (7)
Greg LeMond (3)
Maillot verde:
Australia: Robbie McEwen (3), Baden Cooke (1)
Uzbekistán: Djamolidine Abdoujaparov (3)
Maillot de lunares rojos:
Colombia: Luis Herrera (2), Santiago Botero (1), Juan Mauricio Soler (1)
Maillot blanco:
Estados Unidos: Greg LeMond (1), Andrew Hampsten (1)
Colombia: Fabio Parra (1), Álvaro Mejía (1)
Australia: Phil Anderson (1)
95 victorias de etapa:
Estados Unidos: Lance Armstrong (25), Greg LeMond (7), Davis Phinney (2), Floyd Landis (2), Andy Bishop (1), Tyler Hamilton (1), Andrew Hampsten (1), Levi Leipheimer (1), Dave Zabriskie (1), Jeff Pierce (1)
Australia: Robbie McEwen (13), Phil Anderson (2), Bradley McGee (2), Stuart O’Grady (2), Baden Cooke (1), Simon Gerrans (1), Neil Stephens (1), Cadel Evans (1)
Colombia: Santiago Botero (3), Lucho Herrera (3), Fabio Parra (2), Félix Cárdenas (1), Chepe González Pico (1), Víctor Hugo Peña (1), Oliverio Rincón (1), Juan Mauricio Soler (1)
Uzbekistán: Djamolidine Abdoujaparov (9)
Kazajstán: Alexandre Vinokourov (4)
México: Raúl Alcalá (1)
Canadá: Steve Bauer (1)
Sudáfrica: Robert Hunter (1)
Brasil: Mauro Ribeiro (1)
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El Tour de Francia, que surge de una cultura deportiva europea y tradicional, ha atravesado océanos y conquistado al público de los cinco continentes desde principios de los 80. Sólidamente implantado en los países del ciclismo, el Tour ha sabido abrirse un hueco en las costumbres de los telespectadores en países lejanos a la ronda gala. La retransmisión por televisión, en todo el mundo desde hace muchos años, sigue progresando en audiencia, duración de los programas y calidad de las imágenes. Además, constituye un escaparate incomparable para las ciudades, pueblos y paisajes de Francia. Las novedades TV para la edición 2011…
Retransmisión de las imágenes en 190 países
Este año, gracias a los acuerdos concluidos con unos cien canales, las imágenes del Tour viajarán a 190 países en total. La cobertura de la carrera incorpora a dos nuevos territorios: Tailandia y Corea del Sur. Es más, 60 canales consagrarán un directo cotidiano al Tour de Francia. Hace diez años, tan solo la mitad proponía una exposición de este envergadura. En numerosos países fieles, las cadenas nacionales de gran audiencia optan este año por retransmitir todos los días el Tour en directo, como por ejemplo los canales públicos Czech TV de la República checa y SVT en Eslovaquia.
Una visión de futuro
La presencia de las cadenas de televisión en el Tour de Francia se ve acompañada de un compromiso de todas las partes a largo plazo. En 2011, se han renovado varios acuerdos importantes para períodos largos, por ejemplo con la UER (Unión Europea de Radio Televisión), Eurosport Asia o SKY TV (Nueva Zelanda).
En el corazón del pelotón
Las cadenas que han abierto su antena al Tour de Francia apuestan por la historia que van a contar durante tres semanas a sus telespectadores. También confían plenamente en la calidad de las imágenes de la carrera producidas por France Télévisions. Para estos equipos, la experiencia en la prueba va acompañada de una pericia tecnológica que garantiza el suministro de un producto único y que no deja nunca de evolucionar. Este año, se seguirán 6 etapas íntegramente. Además, un número cada vez mayor de cadenas retransmiten el Tour de Francia en alta definición. Aparte de las europeas, se han decantado por esta opción Versus (Estados Unidos), JSports (Japón), Sky TV (Nueva Zelanda), SuperSports (África), SBS (Australia), ESPN Inter (Sudamérica) y Canal Evasion (Canadá).